Siéntate en el sillón y acomódate. Apaga la luz y cierra los ojos. Relájate. Respira
Piensa en humo. Un hilo de humo que sube hacia arriba y se hace cada vez más y más espeso.
Ahora estás en medio de una nube. Piensa en algo positivo, algo que te haga estar relajado y tranquilo, tu subconsciente te ayudará a buscar aquella memoria relacionada con la tranquilidad y relajación.
En unos segundos notarás que los párpados empiezan a relajarse hasta llegar a un punto que ya no quieres abrir los ojos. Esa relajación empieza a expandirse por tu cuerpo, te cubre como una manta suave y agradable.
Imagina que te diriges hacia una puerta que conduce a un lugar especial. Cuenta los pasos que das hasta llegar a ella. Ahora que estás cerca puedes leer una palabra escrita en la puerta. Recuérdala.
Abres la puerta y entras en este lugar encantador. Es un lugar que te da mucha seguridad y tranquilidad. Puede ser un bosque, una playa, una habitación, o cualquier lugar que surja en tu mente. Cierra la puerta detras de tí y presta atención a los colores, a los sonidos o música, a los olores agradables de este lugar y a las emociones. Tus sentidos serán capaces de percibir el menor sonido y cualquier aroma del lugar donde estás. Toma tu tiempo y disfruta.
Después de un tiempo, una caja pequeña de color blanco se manifestara delante de ti, suspendida en el aire. Es una caja de una gran belleza; puedes cogerla con las manos para abrirla. En su interior encontrarás la palabra que habías leído en la puerta. Pronúnciala, presta atención a tu voz. Recréate en cada una de sus letras, disfrutando de su textura, color y olor.
Ahora intenta abrir los ojos y respira hondo.
A que por unos instantes he conseguido hacerte olvidar tus problemas y te has sentido bien?
divendres, 30 d’abril del 2010
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